Cada año, Pantone marca una pauta que va más allá del color. Su elección del Color del Año se convierte en una guía de inspiración que influye en la moda, el diseño, la arquitectura y, por supuesto, en los interiores. En 2026, la tendencia cromática vuelve a mirar hacia lo esencial: tonos que transmiten calma, equilibrio y una conexión honesta con lo natural. Este año se trata del PANTONE 11-4201 Cloud Dancer, un blanco sublime y ondulante que actúa como símbolo de calma en una sociedad que empieza a redescubrir el valor de la reflexión pausada, del silencio y de los espacios donde la mente puede respirar.
Cloud Dancer transmite serenidad, equilibrio y ligereza. Es un color que no invade, sino que acompaña, no exige atención, sino que crea un fondo perfecto para que la creatividad fluya y la vida cotidiana encuentre su ritmo natural.
El color como generador de bienestar
Los tonos protagonistas de 2026 se mueven en una gama cálida y envolvente, capaces de transformar la cocina en un espacio acogedor y atemporal. Colores que no cansan, que acompañan y que se integran con facilidad en el día a día. Aplicados al mobiliario de cocina, aportan una sensación de equilibrio visual y emocional, creando ambientes donde apetece qudarse.
En INKO, estos tonos encuentran su mejor expresión en cocinas que combinan diseño contemporáneo con una fuerte sensación de hogar. Superficies suaves, acabados cuidados y una paleta cromática pensada para convivir con la luz natural y el uso cotidiano.
Cocinas cálidas, versátiles y actuales
El blanco Cloud Dancer funciona especialmente bien combinado con materiales nobles y texturas naturales. Integrado en el mobiliario, permiten crear cocinas modernas y serenas, que pueden dialogar con tonos piedra, grises o contrastes más profundos para quienes buscan un carácter más marcado.
Materiales que refuerzan la tendencia
La inspiración Pantone 2026 se potencia cuando se combina con materiales como la madera, los acabados mate, los lacados sedosos o las superficies técnicas de aspecto natural. La madera, en particular, refuerza esa sensación de calidez y conexión con lo esencial, aportando profundidad y textura al conjunto.
En cocinas abiertas al salón, estos tonos ayudan a integrar el espacio, diluyendo fronteras y creando una continuidad visual que refuerza la idea de hogar vivido y compartido.
Las cocinas inspiradas en el Cloud Dancer no buscan llamar la atención de forma inmediata, sino acompañar con el paso del tiempo. Son cocinas que envejecen bien, que transmiten calma y que convierten lo cotidiano en algo especial.
En INKO, esta tendencia se traduce en proyectos donde el diseño no impone, sino que se adapta. Cocinas pensadas para compartir y disfrutar. Espacios que no solo responden a una moda, sino a una forma de vivir. Porque cuando el color conecta con las emociones, la cocina deja de ser solo un lugar funcional y se convierte en un verdadero hogar.